Puede saberlo o descubrirse en las revisiones rutinarias del principio del embarazo.
Generalmente no existen síntomas.
Puede deberse a la ansiedad de esperar un niño.
En los casos de ansiedad, la presión bajará gradualmente hasta su nivel normal, y se quedará ahí, a medida que la madre vaya ganando confianza.
Durante el
embarazo NUNCA se deben tomar más medicamentos de los que le recete el GINECÓLOGO. Esta prohibición incluye no sólo las medicinas recetadas con anterioridad a la gravidez, sino también las adquiridas sin receta.
Tiene asímismo mucha importancia abstenerse de fumar y reducir cuanto sea posible el consumo de alcohol.
Casi todos los fármacos y muchos alimentos pasan de la corriente sanguínea materna, a través de la placenta, al ser que gesta. Algunos exponen el niño a desarrollarse de modo anormal, sobre todo tomados durante los primeros dos o tres meses, cuando se forman los órganos de más importancia y algunas partes del organismo. Por lo tanto, la mujer evitará esas medicinas cuando pudiera estar en las fases iniciales de un
embarazo no confirmado.
Se exceptúan de ésta prohibición general:
- Los suplementos de hierro y vitaminas en tabletas que las madres gestantes toman en los primeros periodos de gestación. Jamás perjudicarán al hijo; al contrario, contribuyen a que se desarrolle bien y lleno de salud.
- La medicación que ha de seguir si padece alguna dolencia crónica como la diabetes o la epilepsia. Es importante que informe al médico de su propósito de quedar embarazada. Y es vital que, cuando lo esté, tome SÓLO los medicamentos adecuados y que su dieta sea la prescrita por él, con objeto de salvaguardar su salud y la del niño.
- Una tercera excepción son los fármacos que el médico le receta si enferma durante la gravidez. Como la talidomida, a principios de la década de 1960, produjo tantas tragedias, los facultativos se resisten ahora a recomendar preparados “no esenciales”, como píldoras para dormir, tranquilizantes o antieméticos (medicamentos contra las náuseas). No obstante algunas embarazadas necesitan esas medicaciones y otras, como los antibióticos, para combatir infecciones.
Cuanto antes se descubra, mejor: tanto mayores serán las probabilidades de tener un
embarazo seguro. Por eso, si usted es hipertensa, es importante ver al GINECÓLOGO en cuanto sospeche que está embarazada.
Si una vez embarazada se le descubre que tiene presión sanguínea alta, le harán exámenes frecuentes:
- Le realizarán análisis de sangre y orina para comprobar el funcionamiento de los riñones y el bienestar del bebé.
- También pueden utilizarse ultrasonidos, para asegurarse de que el hijo se desarrolla de modo normal.
- Le aconsejarán que repose y, si la presión sanguínea pasa de cierto nivel, le recetarán una medicación hipotensora.
La mayor parte de las mujeres con esta dolencia tienen un parto normal; pero, si la presión sanguínea es demasiado alta, quizá le aconsejen realizar una
cesárea una semana antes de la fecha en que esperaba el niño.
En los casos de presión sanguínea mantenida preexistente, aunque suele descender durante las semanas intermedias del embarazo, vuelve a subir hacia el final.
Siempre es importante tener controlalada la presión sanguínea durante el embarazo. Cuando la hipertensión se desarrolla hacia el final puede ser señal de preeclampsia o eclampsia.
Si la situación no se domina puede dañar a la madre y/o al
feto antes del parto.