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¿Por qué protegemos nuestra piel y la de nuestros hijos y no nuestros ojos?

Universidad CEU San Pablo a viernes 04 de agosto de 2006

¿Por qué protegemos nuestra piel y la de nuestros hijos y no nuestros ojos? "No debemos tomar el sol sin gafas protectoras. Nuestra córnea es 300 veces más sensible que nuestra piel" Estamos tan acostumbrados a las advertencias que los dermatólogos hacen en verano para protegernos del sol, que llegamos a pensar que éste sólo afecta negativamente a nuestra piel, olvidándonos por completo de nuestros ojos.

Si no tenemos un cuidado especial en esta época del año, nuestra vista se verá perjudicada
Conviene recordar, que una protección visual incorrecta puede perjudicar nuestra visión de por vida. Por eso, los profesores de la Facultad de Farmacia de la
Universidad CEU San Pablo, Sara Bueno y David Baeza, aconsejan sobre los cuidados a tener en cuenta en esta época del año si queremos conservar nuestra vista intacta por mucho tiempo.

Para entender el por qué de una correcta protección deberíamos saber que “nuestra cornea es 300 veces más sensible que nuestra piel. Ésta tiene la capacidad de protegerse produciendo melanina mientras que nuestra córnea y nuestro cristalino son igual de sensibles al principio y al final del verano”. 

Para Bueno y Baeza, “las lentes que tendremos que utilizar tanto en verano como en primavera, deben ser de categoría 3 y 4”, teniendo en cuenta que los filtros solares están clasificados en cinco categorías que van de 0 a 4, es decir de mayor a menor filtrado del visible.

Los niños, que “tienen que protegerse del sol con filtros solares de calidad 
Calidad de categoría 3-4 en situaciones de alta irradiación, como ocurre cuando estamos en la playa, en la montaña, en la piscina o en la nieve”, ya que, tal y como aseguran los profesores de la CEU USP, “sus medios oculares presentan una mayor transmisión o transparencia y por ello pueden sufrir mayor daño”.

Para todos aquellos que quieran disfrutar en estas vacaciones de todo tipo de deportes náuticos, que vayan a zonas de alta irradiación, como sucede en la montaña, o que viajen a países próximos al ecuador, “conviene utilizar lentes de categoría 4, y si es posible con absorción mejorada del infrarrojo”

Para quienes “en estos ambientes pasamos de un UVI (índice ultravioleta) 4-6 normal a un UVI 8-10 e incluso 12”, es decir, el doble o el triple de radiación que en una situación de primavera-verano en las costas del sur de España.

En estas fechas, conviene extremar al máximo todo tipo de precauciones que tomemos, ya que “la radiación ultravioleta B es retenida por nuestros medios oculares (principalmente la córnea) y va reduciendo su transparencia”, lo mismo ocurre con “la radiación ultravioleta A, que hasta aproximadamente * 360nm es retenida por la córnea y el cristalino con las mismas consecuencias”. 

Cuanta más radiación reciban nuestros ojos, menos transparentes irán siendo nuestra córnea y cristalino a lo largo de la vida
De ahí la importancia de la utilización de gafas de sol de manera continuada cuando estamos expuestos a la radiación solar y con al menos un filtro de categoría 3, ya que, “en la mayor parte de nuestro país tenemos un UVI (índice ultravioleta) superior a 4 desde primavera”, añaden los profesores de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo. 

Además, ambos coinciden en señalar que “la franja horaria más lesiva para nuestra piel y nuestros ojos es el medio día solar ya que es cuando más **radiación ultravioleta B hay”.

Si no tomamos las precauciones adecuadas, “la **radiación ultravioleta A próxima al visible (360-400nm) llega a la retina y produce radicales libres pudiendo dañarla a medio-largo plazo. El mismo efecto produce la parte azul del visible ya que es su parte más oxidante”. 

Tanto para Bueno como para Baeza, hay que tener cuidado con esto, ya que “en nuestra retina tenemos un número de fotorreceptores limitado para toda nuestra vida y los radicales libres los pueden ir destruyendo poco a poco, sin que se regeneren”.

¿Qué tipo de gafas conviene utilizar?
Para los intrépidos deportistas, se recomienda el empleo de gafas de protección contra impactos en deportes de riesgo, como el tenis, el squash o el paddle; además, se aconseja que se lleven lentes de policarbonato, ya que son de una gran resistencia. 

En cuanto a la práctica de deportes en ambientes de alta irradiación solar, “conviene usar una categoría 4”, señalan los expertos.

Para todos aquellos que quieran adquirir unas nuevas gafas de sol este verano, “es aconsejable que se fijen en que a parte de filtrar todo el ultravioleta (protección UV400) y parte del visible en todo el espectro por igual, absorban selectivamente una parte importante del azul del visible (protección UV 450-500)”. 

Además, “el usuario debería adquirir sus gafas de sol en un establecimiento sanitario, óptica o farmacia-óptica, y fijarse en las características filtrantes de las lentes, más que en la marca”, señalan los expertos en la materia. Por último, insisten en que “las gafas tienen que llevar la marca CE y una etiqueta en la que se especifique la categoría del filtro (0-4)“.

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