Diagnóstico
La resonancia magnética permite detectar la
fibrosis post-quirúrgica. La historia clínica y la exploración física son indispensables para determinar si la
fibrosis detectada en la resonancia magnética es la causa del dolor.
Las pruebas neurofisiológicas permiten detectar la existencia de compresión de las fibras nerviosas.
Tratamiento
Antiguamente, cuando se diagnosticaba que la causa del dolor era la compresión nerviosa por
fibrosis post-quirúrgica, se volvía a operar al paciente para "liberar" el nervio comprimido. Pero al cabo de unos meses la cicatriz de la segunda operación solía producir una compresión todavía mayor y, cuantas más veces se operaba al paciente, peor era el problema. Hoy en día, salvo excepciones, se prefiere tratar la
fibrosis post-quirúrgica con otros tratamientos o con métodos propios de la
cirugía del dolor, como implantación de electrodos de estimulación o bombas de morfina.
Riesgos
A veces la
fibrosis post-quirúrgica puede llegar a comprimir una fibra nerviosa motora, provocando pérdida de fuerza.
¿Qué es?
Todo corte en el organismo conlleva una posterior cicatrización, que consiste en la reparación del
tejido que fue cortado con
tejido fibroso. La
fibrosis post-quirúrgica, en sentido estricto, corresponde a la cicatrización secundaria a toda operación quirúrgica, pero el término se suele usar para referirse a aquellos casos en los que la cicatrización es excesiva, de modo que se forma más
tejido fibroso del necesario. Si tras una operación de columna esa cicatriz excesiva comprime un nervio, causa grandes dolores.
Cómo se produce
Se acepta que los principales factores de riesgo para desarrollar
fibrosis post-quirúrgica dependen de:
- La cicatriz: Cuanto más sangre la herida quirúrgica y más grande sea, mayor riesgo hay de que genere fibrosis.
- La propensión individual: Algunas personas tienen una tendencia espontánea a cicatrizar más de lo necesario e incluso pequeños cortes en la piel dan lugar a grandes cicatrices ("queloides").
Prevenir el riesgo de
fibrosis post-quirúrgica es muy importante, ya que es una situación dolorosa cuyo tratamiento es complejo y no siempre posible. La mejor manera de prevenir el riesgo de
fibrosis post-quirúrgica es:
- Ser operado sólo cuando es indispensable.
- El uso de las técnicas quirúrgicas menos agresivas siempre que es posible, como la microcirugía, que generan menor sangrado y cicatrices más pequeñas.
Síntomas
El dolor que típicamente causa una
fibrosis post-quirúrgica es un dolor en el que el componente de dolor irradiado a la pierna -en caso de operación de la columna lumbar- o al brazo -en caso de operación cervical- es más intenso que el dolor localizado en la espalda, y en el que el dolor, aunque pueda empeorar en algunas posturas, puede ser casi constante.
No todos los dolores que aparecen tras una operación de columna vertebral se deben a
fibrosis post-quirúrgica. Por ejemplo, una operación por hernia discal, aunque se realice perfectamente, no evita que después de la operación pueda haber dolor por afectación de la articulación facetaria o
contractura muscular; sólo actúa sobre la hernia discal. Esos dolores se deberían a una causa distinta a la operación o su cicatrización.