Inflamación de la
córnea (la parte central transparente del ojo que cubre la pupila).
Glaucoma.
Ulceración de la córnea.
Cicatrices permanentes en el ojo.
Pérdida de visión.
Depende de las causas.
Con tratamiento precoz, la mayoría de las
queratitis se pueden curar.
DIAGNÓSTICO:
Historial y reconocimiento físico por un médico.
Cultivo en laboratorio de la secreción del ojo.
TRATAMIENTO:
Tratamiento médico (por un oftalmólogo).
En los casos graves,
cirugía para sustituir la córnea.
Medidas generales
Se necesita a menudo un parche en el ojo. Quizá limite su capacidad para ocuparse de sí mismo.
Medicación
Su médico puede recetar:
- Gotas y pomadas oculares con antibióticos o antivirales.
- Lágrimas artificiales.
- No se trate ninguna inflamación ocular sin consultar al médico.
- NO SE PONGA GOTAS OCULARES QUE CONTENGAN CORTICOSTEROIDES TÓPICOS SIN RECETA.
- Pueden empeorar la dolencia o provocar una perforación del globo del ojo.
Actividad
Los parches restringen la actividad.
Reanude sus actividades gradualmente.
Dieta
No hay una dieta especial durante el tratamiento.
Sobre la prevención, ver el apartado correspondiente.
Avise a su medico si
Su visión sufre cualquier merma.
Si su trabajo entraña peligros, lleve gafas protectoras adecuadas al riesgo.
Tome una dieta bien equilibrada que contenga la
vitamina A suficiente, o tome complejos vitamínicos con
vitamina A.
Mala alimentación, especialmente falta de
vitamina A.
Enfermedad que ha disminuido las resistencias.
Hacinamiento o insalubridad.
Enfermedades por
virus en cualquier otra parte del cuerpo, sobre todo llagas o
herpes genital.
Dolor ocular.
Fotofobia (sensibilidad a la luz).
Lagrimeo.
Infecciones por bacteria,
virus u hongos.
El patógeno más común es el virus
herpes simplex Tipo I.
Sequedad del ojo causada por una afección del párpado o escasa formación de lágrimas.
Objeto extraño en el ojo.
Luz intensa, como la que proviene de un arco de soldadura o la reflexión de luz solar intensa en la nieve o el agua (los síntomas pueden no aparecer hasta 24 horas después de la exposición).
Deficiencia de
vitamina A (rara si se sigue una dieta normal).
Alergia o sensibilidad a cosméticos para los ojos, polución ambiental, partículas en el aire (polen, polvo, moho o fermentos), y otras alergias.