Infección de los riñones que se desarrolla lentamente y dura meses o años.
Partes afectadas
Conduce a cicatrices y posiblemente a la pérdida de la función renal.
Edad
Se presenta en adultos, siendo más frecuente en mujeres.
Se pueden controlar los síntomas con tratamiento.
Si sólo se infecta crónicamente un riñón y el tratamiento con antibióticos no es eficaz, la extracción quirúrgica del riñón afectado puede prevenir las complicaciones.
Si el fallo renal
crónico se presenta en ambos riñones, el trasplante o la
diálisis pueden salvar la vida del paciente.
DIAGNÓSTICO:
Historial y reconocimiento físico por un médico.
Análisis de la función renal, urinálisis y cultivo de la orina.
Rayos X, T.A.C., R.M.N. o ecografía de los riñones.
TRATAMIENTO:
Tratamiento médico.
Cirugía para reparar la obstrucción del conducto urinario, cuando la haya.
A veces, cuando el riñón ya está perdido, puede ser necesario extirparlo para controlar la hipertensión arterial que provoca.
Medidas generales
Siga cuidadosamente el tratamiento.
Puede no ser fácil en una enfermedad que causa pocos síntomas en las primeras etapas.
Medicación
Su médico puede recetar:
- Antibióticos durante meses o años.
- Drogas para mantener la orina ligeramente ácida.
Actividad
Sin restricciones.
Dieta
No hay una dieta especial.
Beba 2 litros de líquidos al día, incluyendo zumo de arándanos o de cítricos para acidificar la orina.
Avise a su medico si
Tiene síntomas de una
infección renal aguda como:
- micción urgente,
- frecuente o quemante,
- fiebre y escalofríos,
- fatiga,
- orina turbia.
Hipertensión causada por los riñones.
Fallo renal crónico.
Acuda al médico rápidamente para tratar las infecciones renales agudas, que incluirán 2 semanas o más de tratamiento con antibióticos.
No interrumpa la medicación recetada aunque los síntomas desaparezcan a los pocos días del tratamiento.
Acuda al médico para tratamiento de cualquier anomalía del conducto urinario que cause infección.
Antecedentes de
diabetes mellitus.
Obstrucción urinaria, como cálculos o tumores.
Uso prolongado de catéteres.
Infecciones renales bacteriales agudas frecuentes.
Al contrario de la
infección renal aguda, aquí no hay signos o síntomas propios, apareciendo los de la
insuficiencia (fracaso) renal crónica:
- Anemia.
- Debilidad.
- Pérdida del apetito.
- Hipertensión.
- Dolor en uno o ambos lados de la espalda inferior.
- Pérdida de proteínas y sangre por la orina.