Es un cambio de las células normales del esófago que son sustituidas por células propias del intestino, metaplasia.
La importancia de la enfermedad es que es una lesión pretumoral, pues aproximadamente un 10% de los casos desarrollan un
carcinoma de esófago.
La enfermedad se asocia con un riesgo aumentado de
adenocarcinoma de esófago. Los pacientes con mayor riesgo son los que tienen una longitud esofágica afectada mayor de tres cm. Estos enfermos deben ser sometidos a endoscopia cada dos a tres años.
El esófago de Barret puede producir úlceras esofágicas crónicas.
También pueden aparecer
estenosis crónicas del esófago.
DIAGNÓSTICO:
Ante síntomas prolongados de reflujo o progresión de la sintomatología, como disfagia, se debe realizar una endoscopia.
El aspecto del esófago sugiere la existencia de esófago de Barret que debe ser confirmado mediante biopsia.
TRATAMIENTO:
El tratamiento es el del reflujo gastroesofágico.
La
cirugía no está indicada para el esófago de Barret.
Debe considerarse si existe
esofagitis resistente a tratamiento médico.
Si se detecta displasia, entonces se debe resecar la
zona afectada.
La mejor prevención es el tratamiento eficaz del reflujo gastroesofágico, aplicando las medidas adecuadas con respecto a la alimentación, ver reflujo.
Si fuera necesario, habría que llevar a cabo una
terapia a dosis adecuadas con fármacos inhibidores de la bomba de protones como omeprazol, lansoprazol hasta suprimir los síntomas.
Se debe a la presencia de reflujo
gastroesofágico durante un largo periodo de tiempo. El contenido ácido del estomágo produce una
inflamación del esófago o esofagitis, que al cicatrizar ocasiona una sustitución por células más resistentes que las esofágicas.
Pirosis
Regurgitación
Eructos
Dificultad para tragar, disfagia
Hemorragia digestiva
Son los mismos que los de la enfermedad por reflujo gastroesofágico.