Es un trastorno mental que se caracteriza por el hábito de comer grandes cantidades de alimentos en un corto
período de tiempo.
La persona afectada, no tiene una percepción normal de su cuerpo, comiendo constantemente y vomitando después.
Más común en adolescentes o jóvenes adultos, más hombres que mujeres.
Está relacionada con la Anorexia.
Depende de cada caso. Bueno si el paciente aprende a controlar su conducta.
Pérdida de balance
electrolítico después de los vómitos.
Afectacion cardíaca.
Bradicardia (pulso lento) e hipotensión.
El seguimiento de una dieta balanceada y nutritiva es la mejor prevención.
La aceptación de sí mismo y de sus circunstancias biográficas es muy importante en su prevención y tratamiento.
Un ambiente, familiar, laboral o escolar comprensivo y relajante es básico.
Diagnóstico
Episodios repetidos de comer mucho y en poco tiempo, por ejemplo dos veces por semana durante tres meses consecutivos.
Falta de control sobre la compulsión alimentaria.
El paciente usa laxantes, diuréticos, vomita ó realiza ejercicios violentos para perder peso.
Tratamiento
La
terapia se centra en una alimentación balanceada, estableciendo pautas de cómo conseguirlo, evitando el estrés y haciendo ejercicio de forma moderada pero constante.
Hospitalizacion en algunos casos severos, con alimentación intravenosa de líquidos.
Entrenamiento psicoterápico, de
hipnosis ó de retroalimentación, suele ser efectivo.
Los antidepresivos tienen efectividad en muchos casos.
Dieta
Con esta enfermedad se aconseja seguir la siguientes dietas: Régimen estándar en la
obesidad extrema. Dieta de 700 calorías
Dieta de 1.000 calorías
Dieta de 1.500 calorías
Desconocidas, aunque existen bases emocionales.
Ingesta compulsiva de alimentos, ante cualquier contrariedad o sin motivo, posiblemente a hurtadillas.
Ambiente familiar estricto y perfeccionista.
Anorexia nerviosa.
Depresión.
Estrés, cambio de trabajo o de escuela.