Especialistas reunidos en un simposio sobre la enfermedad , han reclamado mejorar la comunicación para poder realizar diagnósticos más precoces Actualmente transcurre una media de 10 años antes de que los pacientes con trastorno bipolar sean diagnosticados correctamente El trastorno bipolar es una enfermedad mental severa que está infradiagnosticada y que afecta hasta un 6% de la población. Es la principal causa de suicidio entre las personas con enfermedad mental”. Estas son las declaraciones que ha realizado el doctor Rodney Elgie, tras ejercer como moderador de un simposio sobre enfermedad mental organizado por AstraZéneca en Edimburgo (Reino Unido) y anterior presidente de la Alianza Global para la Defensa de la Salud Mental y sus Redes de Apoyo Europeo (GAMIAN Europa).
Elgie ha puesto ejemplos de problemas causados por una mala comunicación: “Sorprendentemente, transcurre una media de 10 años antes de que los pacientes con trastorno bipolar sean diagnosticados correctamente. A menudo los pacientes son diagnosticados erróneamente de depresión, porque generalmente acuden al médico durante la fase depresiva y no durante el episodio maníaco”, y ha añadido “Si la comunicación entre pacientes, médicos, familiares y cuidadores mejorara, se podrían realizar diagnósticos más precoces y sería posible una intervención adecuada, que podría salvar muchas vidas”.
La comunicación y la educación también deberían ampliarse a los miembros de la familia, según ha afirmado Inger Nilsson, presidenta de la Federación Europea de Asociaciones de Familias de Pacientes con Enfermedad Mental (EUFAMI) y otra de los participantes en este simposio. “La enfermedad mental severa impacta a las familias de forma importante, más que muchas enfermedades físicas”, lo ha señalado desde su perspectiva personal, ya que Nilsson ha vivido esta experiencia al tener una hija con trastorno bipolar y conoce de primera mano, por tanto, el impacto que esto tiene en el ámbito familiar.
Nilsson resalta la importancia de redes de familias y amigos para comprender y afrontar el trastorno bipolar. Un grupo de apoyo familiar en el hospital de su hija fue el inicio de la ayuda para que su familia pudiera afrontar esta experiencia. Nilsson ha explicado que desde entonces ha organizado un centro para ayudar a recuperarse a los pacientes con trastorno bipolar y ha empezado a trabajar a nivel nacional y europeo con familiares, usuarios y profesionales. “Queremos un diálogo a tres, ya que lo mejor para estos tres grupos es trabajar juntos” ha concluido.
Por su parte, para el doctor Heinz Grunze, de la Universidad de Munich (Alemania), los médicos necesitan mejorar sus habilidades de escuchar para mejorar la comunicación con los pacientes con trastorno bipolar. Por ello ha sugerido animar a los pacientes para que hablen de sus síntomas, del impacto de la enfermedad, de los efectos de la medicación y de los efectos secundarios, tal como ellos lo perciben y según su escala de prioridades, en vez de limitarse a discutir las escalas de puntuación y los detalles técnicos.
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