Son una serie de síntomas que aparecen en aquellos individuos que beben con frecuencia y comienzan a tener problemas con el alcohol.
Cuando sospechemos de que una persona sea alcohólica, nos fijaremos en estos síntomas y signos. La presencia de tres o más de ellos nos orientará hacia el alcoholismo.
Trastornos del carácter, del comportamiento e irritabilidad.
Embriaguez patológica o atípica.
Ansiedad y
crisis de angustia.
Tentativas de suicidio.
Episodios depresivos.
Gota.
Crisis epilépticas.
Diabetes.
Hipertensión arterial.
Tuberculosis.
Inquietud, nerviosismo.
Palpitaciones, taquicardia.
Temblores de boca, lengua, brazos, piernas y sobretodo manos.
Sudores.
Calambres y pesadillas nocturnos.
Náuseas y vómitos matutinos.
Diarreas, dolores gástricos, malestar general.
Trastornos de la memoria.
Mala nutrición, anorexia, fatiga.
Disminución de la agudeza visual.
Trastornos de la piel.
Pérdida del apetito sexual.