Todos sabemos qué son los dientes. La boca está llena de ellos. Los podemos tocar y ver, si hay un espejo a mano. Bien, lo de llena no siempre es así, hay desgraciadamente muchas personas a las que les faltan alguno, algunos.
También se suele saber para qué sirven, para comer. Lo que no se sabe tanto es que la primera fase de la
digestión se hace en la boca, por eso es importante masticar bien los alimentos de manera que se trituren bien y se mezclen debidamente con la saliva. La saliva tiene fermentos que inician el proceso de la descomposición de los diferentes tipos de alimentos en moléculas más pequeñas, con la finalidad, al terminar el proceso, de poder ser absorbidos a través de las paredes del intestino.
Lo que ahora vamos a explicar es cómo es exactamente un diente o una muela. La parte del diente que vemos se llama corona del diente. Aproximadamente es un tercio, a veces menos, de su longitud total. Generalmente lo primero que nos dice un paciente cuando nos vemos obligados a extraerle una pieza, aparte de comentar con sorpresa, ¡¿ya está?! ¡No me he enterado de nada! Es: ¡qué cosa más enorme!.
Eso tan grande es la raíz, enterrada en el hueso de la encía. Está unida al hueso por una especie de membrana, llamada ligamento periodontal. Es realmente un ligamento, ya que está formado por fibras que unen el diente al hueso. Además, este ligamento tiene receptores nerviosos que permiten captar sensaciones de presión o fuerza, las cuales se transmiten al sistema nervioso central y permiten regular la fuerza de la musculatura que cierra los dientes. La sensibilidad que tienen nuestras muelas es muy fina, podemos captar la presencia de cosas muy pequeñas entre nuestros dientes siendo este mecanismo protector una de las funciones importantes del ligamento periodontal.
Dentro de un diente hay dos partes importantes:

La dentina es el
tejido duro que forma la masa del diente. En la corona se cubre de una capa de 1 mm de grosor llamado esmalte, es el marfil del diente. En la raíz está recubierta de cemento, un
tejido más poroso y más áspero que el esmalte, donde se insertan las fibras de
ligamento periodontal. La dentina es un
tejido duro, pero al
microscopio se ve que tiene una estructura porosa. Está formada por muchísimos microcanales, que irradian desde el
centro del diente hacia el esmalte de la superficie.
En el
centro de la pieza está el famoso nervio, algo parecido al
corazón de una manzana. Las células del nervio se prolongan a través de los túbulos dentinatarios, de modo que si hacemos un agujero en una muela, en cuanto perforamos el esmalte, duele. Por eso siempre ponemos
anestesia los dentistas, aunque tengamos que arreglar una caries muy pequeña. El nervio forma un tubo a lo largo de la raíz, es el conducto radicular, y sale, o entra mejor dicho, por un pequeño orificio en la punta de la raíz llamado foramen apical.